SOL I
que bajas al poniente
por almidón.
Flavio Hugo Ruvalcaba Márquez es mexicano, con estudios de doctorado en Derecho. Ha cultivado los géneros de novela, cuento, ensayo, poesía y crónica cultural. Es autor de las novelas El descanso del cambio, Las alas del árbol y La purísima desnudación de las notadas. La crónica cultural se ha reunido en la obra La lupa de Dalí. Autor del ensayo Principios de filosofía universalista. Ha publicado poesía bajo el título La hebra en la tela, de estilo conceptualista. flaviohugo@universo.com

(Puerta del Antiguo Colegio de San Ildefonso, fundado por los jesuitas en 1588, en la calle San Ildefonso del Centro Histórico de la Ciudad de México. A principios del siglo XVIII fue reconstruido el edificio original. Ha sido sede de la Escuela de Jurisprudencia y de la Escuela Nacional Preparatoria, fundada por el filósofo positivista Gabino Barreda. Fotografía tomada el 2 de febrero de 2009)
(Estatua del educador, filósofo, escritor y político José Vasconcelos, en la calle San Ildefonso. Fue autor del lema de la Universidad Nacional de México, del que fue rector: Por mi raza hablará el espíritu. Imagen tomada el 2 de febrero de 2009)
(Calle Zaragoza, en Aguascalientes, México; al fondo se observa el templo de San Antonio. En esta calle se encontraba la casa donde vivía la familia del autor en la época de su nacimiento, hace... algunos años, entre las calles Madero y González Saracho, antes callejón del Terror, por algo sería, jajajajaja)


(Atardecer en Aguascalientes, México, el sábado 24 de enero de 2009. Fotografías tomadas desde el kilómetro 30 de la carretera 45 norte; en la segunda foto se observa una bandada de pájaros, y en su ángulo inferior derecho parte del barandal del puente peatonal de Santa Rosa. El Estado de Aguascalientes tiene el privilegio de contar con atardeceres notables por su belleza, en cualquier época del año, debido a su altitud media de 1,800 msnm, a su humedad relativa y a la escasa contaminación atmosférica)
(El autor y Elías Ruvalcaba, en el Museo Taurino de la Ciudad de México, la tarde del 14 de noviembre de 2008)
(Interior de la iglesia de Pabellón de Hidalgo, Aguascalientes, adornada con un Nacimiento. El retablo es de madera y de estilo barroco, realizado a finales del siglo XVIII. Diciembre 30 de 2008)
(El bellísimo templo de San Antonio, de estilo ecléctico, construido en cantera amarilla y en menor grado rosa, en Aguascalientes, México. En primer plano, el autor junto a la escultura de Refugio Reyes, constructor de la iglesia, siendo un arquitecto autodidacta. El cielo azul, de una tonalidad intensa, es frecuente en esta ciudad durante cualquier época del año. Enero 4 de 2009)
(Fotografía de Dimas Márquez Dávalos, abuelo materno del autor. En la misma se refleja la imagen de éste al momento de tomar la impresión del retrato)*
(Este poema está dedicado a la memoria del licenciado Alfredo Stamatio López, quien fue Director de Coordinación con el Registro Civil de la Dirección General del Registro Nacional de Población de la Secretaría de Gobernación, en la época de los terremotos que sufrió la Ciudad de México los días 19 y 20 de septiembre de 1985. Nuestras oficinas se localizaban en un edificio de diez niveles en la avenida Río de la Loza, que a duras penas resistió el embate de la naturaleza; a unos cuantos metros había quedado sobre la calle la gigantesca antena de la empresa Televisa. Mi cargo era el de Jefe del Departamento de Estudios Legislativos. El licenciado Stamatio era un político profesional, serio, de un carácter noble, previsible, por lo que se ganó el respeto y el cariño de sus subordinados. Había sido Delegado Político en Cuauhtémoc, la delegación del Distrito Federal más importante en ese tiempo, cuando el regente era el profesor Carlos Hank González. Después de su paso por la Secretaría de Gobernación habría de tener otros desempeños importantes en las secretarías de Turismo, y de Agricultura y Ganadería, así como en otras dependencias federales y estatales. La anécdota que se narra es enteramente verídica; unos días después de los sismos fuimos reubicados en La Ciudadela, un histórico edificio cercano a la avenida Río de la Loza, donde difícilmente podíamos concentrarnos para realizar nuestro trabajo. Una mañana el licenciado Stamatio y yo nos encontrábamos caminando sin rumbo por los pasillos del jardín que se encuentra en el ala sur, junto a un acceso al metro Balderas; la zozobra y el dolor ante el tamaño de la tragedia nos pasmaba. Fue allí donde me externó esa idea que ahora rescato. Al momento se me hizo original y de una extraña belleza, tal vez por esa sensibilidad a flor de piel que en esos días se posesionó de todos los capitalinos, ante la magnitud del desastre. El día de hoy supe en voz de mi hermano Sergio Elías Ruvalcaba que el licenciado Stamatio falleció en su casa de Puebla, víctima de un cáncer).
(Atardecer en Pabellón de Hidalgo, el martes 30 de diciembre de 2008, en el que se observa en segundo plano las ruinas de un molino colonial, y al fondo, bajo los residuos del sol solsticial, la pendiente sur del Pabelloncito)
(Plaza Manuel Tolsá, en cuyo centro se encuentra la estatua de El Caballito, obra de este destacado arquitecto y escultor. A la derecha se observa la fachada del antiguo palacio de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, actualmente Museo Nacional de Arte, y a la izquierda los palacios de Correos y de Minería, este último obra del propio Manuel Tolsá)
(Estatua ecuestre de Carlos IV de Borbón, Rey de España e Indias, mandada hacer por el virrey Miguel de la Grúa Talamanca, Marqués de Branciforte, quien gobernó la Nueva España de 1794 a 1798. Fue inaugurada en la Plaza Mayor el 9 de diciembre de 1803, en celebración del cumpleaños de la reina María Luisa de Parma. Es popularmente conocida como El Caballito. En 1823 fue trasladada al patio central de la entonces Pontificia y Nacional Universidad de México; en 1852 ocupó el centro de la glorieta que existía en las confluencias de Paseo de la Reforma, Juárez y Bucareli; finalmente, en 1979 se colocó en su actual sitio. México la conserva como una obra de arte)
(El Sol despunta entre los árboles veloces, al lado de La Mesa Redonda, en el Estado de Jalisco. Imagen tomada el 22 de noviembre de 2008. El Sol es tan intenso que aun en su fotografía ciega los ojos)
(Esculturas de musas en el frontispicio del Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México. Noviembre 15 de 2008) (Bandera monumental en el centro del zócalo. Noviembre 15 de 2008)
(Amanecer en La Mesa Redonda, uno de los cerros más emblemáticos del Estado de Jalisco. Fotografía tomada la madrugada del sábado 22 de noviembre de 2008, desde la autopista Aguascalientes-León, en pleno movimiento. Se observa el banco de neblina producido por el frío)


(Fotografías tomadas desde el balcón de la casa del autor la madrugada del viernes 9 de enero de 2009)
(Vegetación típica del altiplano mexicano. Fotografía tomada a contraluz el 3 de enero de 2009)
(Un mezquite rodeado de huizaches, cactáceas y pastizal típicos del oriente del Estado de Aguascalientes, México. Imagen tomada la tarde del 3 de enero de 2009)
(Mascarilla mortuoria de Amado Nervo, fallecido el 24 de mayo de 1919 en el Parque Hotel de Montevideo, Uruguay; fue realizada por el escultor uruguayo José Luis Zorrilla de San Martín, directamente del rostro del poeta. Esta es una de la diez mascarillas que el artista reprodujo del yeso negativo. Fue adquirida en 2001 en la Ciudad de México. Conserva la pátina que le fue aplicada. A finales del siglo pasado el original llegó a manos de Octavio Paz, sin que se conozca actualmente su destino)
(Mascarilla mortuoria de Amado Nervo, fotografiada en tres cuartos de perfil izquierdo)
(Típica imagen de alguien que se ríe de sí mismo, en su ignorancia y ante las adversidades de la vida. En la pared occidental se observa la pajarera a que puntualmente acuden por las mañanas los alegres visitantes de la casa)
(Fotografía del Cerro del Muerto, situado al poniente de la ciudad de Aguascalientes, México, tomada desde el segundo anillo de circunvalación, la mañana del martes 30 de diciembre de 2008)
(Plato de cerámica pintado al temple por el artista oaxaqueño Francisco Toledo, de estilo surrealista)
(Plato de cerámica pintado al temple por el artista oaxaqueño Francisco Toledo, con un motivo expresionista. Colección particular de la Mtra. Guadalupe Montoya Soto)


(Diversas imágenes de la carretera 45 norte, conocida como Panamericana, en territorio de Pabellón de Arteaga, Aguascalientes, México. Fotografías tomadas el sábado 24 de enero de 2009)
(Aunque la imagen no concuerda con el poema, indudablemente que la pose está influenciada por el tema, jajajaja. En la expresión del autor se refleja la sinceridad poética, exenta de ripios, jijijiji. Diciembre 22 de 2008, en plenas vacaciones de fin de año, no vaya a pensarse que eran horas de trabajo, jejeje)Algunos lugares dan curionostalgia,
que es la nostalgia de lo que no vivimos,
de lo que añoramos sin haber perdido
porque fue antes que vieran nuestras almas.
Asaz extraño es este sentimiento.
Mezcla de intelectuales reminiscencias
y de una fuerte curiosidad ingénita
por un pasado que pervive en el tiempo.
Ignoro si es universal esta emoción
o sólo sea personal desgarramiento
como íntimo placer que da dolor.
Abiertamente me declaro confeso
de que provocan en mí tal desazón
las viejas calles de la Ciudad de México.
La Humanidad espera la verdad y se prepara.
Ya se columbra la nueva anunciación.
Es de vida plena y rebosante,
de vida terrenal de carne y hueso.
¿Estamos preparados?
*
(El Profr. Juan Manuel Méndez Noriega, presidente municipal de Rincón de Romos, Dr. Daniel Gutiérrez Castorena, decano del Centro de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, y el autor, en la inauguración de la placa de bronce que contiene La Piedra de Hidalgo, el 6 de diciembre de 2007)
(Fachada del palacio de los Condes de Heras y Soto, sobresaliente ejemplo del barroco novohispano, sito en la esquina de las calles República de Chile y Donceles de la Ciudad de México. El tono rojizo de las paredes lo proporciona el recubrimiento de piedra de tezontle. Actualmente es sede del Archivo Histórico de la Ciudad. Fotografías tomadas la mañana del lunes 2 de febrero de 2009)

(Imágenes de la dañada cabeza de la Victoria Alada, caída de la Columna de la Independencia durante el terremoto que azotó a la Ciudad de México la madrugada del 28 de julio de 1957. Se localiza en el zaguán del palacio de los Condes de Heras y Soto. Un nuevo ángel fue colocado en su columna e inaugurado el 16 de septiembre de 1958. En 2006 el monumento fue sometido a un mantenimiento que le devolvió el esplendor original)