PARA SIEMPRE
Después del mudo adiós que nos dijimos,
de aquel adiós circunstancial y seco,
poco a poco en el goteo constante
yo de ti, tú de mí, hombre y mujer
que alguna vez la musa Erato lió
y del amor hicieron su esperanza,
como un día que hacia la noche va
nos iremos borrando el uno al otro
hasta quedar bajo la piedra ciegos,
mancos, sin rostro, deformes y huidizos,
carentes de la voz, vueltos la nada,
el olvido eminente que convoca
volviendo a transcurrir en un desierto.
Nada tendré de ti en corto plazo
y nada sabrás de mí, nada, nada;
de los dos que hasta ayer fuimos un árbol
el incendio voraz hará ceniza
y en esa insolación seremos otros,
ya sin el otro, inmunemente al otro.
Mas en letras salvadas de ese fuego
algo sabré de ti, de que exististe,
algo feliz que me acercó la vida
algunos pocos años que son horas
y esta tristeza que me anuda el alma
por alguien que ya extraño y que se va
y se niega a quedarse en la memoria.
Nos iremos borrando el uno al otro,
¡nos iremos borrando para siempre!
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